En las últimas tres décadas, el número de personas con diversidad funcional se ha triplicado. A primera vista puede parecer contradictorio, ya que la tecnología y la esperanza de vida también han mejorado. Sin embargo, esta realidad se explica por los avances en la medicina, especialmente en áreas como los cuidados neonatales, que han permitido la supervivencia de pacientes que requieren una atención sanitaria más especializada a lo largo de su vida. Como consecuencia, actualmente más del 10% de la población mundial presenta algún tipo de diversidad funcional, ya sea física, psíquica o psicológica.
A pesar de ello, una gran parte de este colectivo no recibe atención odontológica adecuada en España. Las principales razones son la falta de formación específica de muchos profesionales para tratar a estos pacientes, el desconocimiento por parte de las familias sobre la importancia de la salud bucodental y su relación con enfermedades generales, y la escasez de centros especializados capaces de ofrecer una atención adaptada a sus necesidades.
Por todo ello, resulta fundamental contar con profesionales cualificados en el ámbito de la odontología especializada. Estos deben estar preparados para aplicar medidas preventivas y tratamientos específicos, utilizando distintas técnicas y trabajando de forma multidisciplinar, con el objetivo de ofrecer una atención integral y adecuada a cada paciente.