Cada caso se estudia de forma individual, analizando no solo la posición de los dientes, sino también la relación entre los maxilares, el patrón de crecimiento y la función masticatoria. La planificación parte de un diagnóstico completo, apoyado en registros clínicos y radiológicos, que nos permite definir si el tratamiento debe centrarse en el movimiento dental, en la modificación del crecimiento óseo o en una combinación de ambos.
En pacientes adultos, la ortodoncia se coordina con otras especialidades cuando es necesario, como la cirugía ortognática, para corregir discrepancias óseas que no pueden resolverse solo con aparatología. En niños y adolescentes, la ortopedia dentofacial permite actuar en fases tempranas del desarrollo, guiando el crecimiento y evitando problemas más complejos en etapas posteriores.