El trabajo en medicina oral comienza con una exploración clínica exhaustiva de toda la cavidad oral. Observamos con detalle la forma, el color y la consistencia de las lesiones, así como su localización y el tiempo de evolución. Esta valoración se completa con la revisión de antecedentes médicos, tratamientos farmacológicos y otros factores que puedan influir en la aparición de la patología.
Cuando la información clínica no es suficiente para establecer un diagnóstico fiable, indicamos pruebas complementarias. La biopsia oral es una herramienta fundamental en estos casos, ya que permite analizar el tejido afectado y definir con mayor exactitud la naturaleza de la lesión. A partir de los resultados, establecemos el manejo más adecuado o, si procede, coordinamos la atención con otros especialistas.